
"La Taquillera" técnica mixta sobre lienzo, 162 X 55 cm. Año 2004. Colección privada en Alcalá de Henares.


Esta exposicion esta dedicada a una gran persona, que vive a 11.282 Km. Maria de los Angeles, que ama y pone nombre a los animales y tambien a sus plantas
LAS JAULAS





JACQUES DELPY: UN ARTISTA FRANCÉS ENAMORADO DE ESPAÑAAna María, aun siendo veleña de adopción ha tenido la ventaja de vernos desde su africano balcón de su Melilla “natal”. Esto es un valor que debe de agradecer el egocéntrico veleño ensimismado en su miopía y enraizado como un triste geranio en su tiesto. Quien tenga ojos que vea y quien tenga oídos que oiga, pues Ana Maria es de estas maestras que nos habla, no como alumnos sino como personas, y su impronta queda marcada para los que le han sabido escuchar. Me acuerdo que una vez nos contó como una turista en un país árabe se descubrió su rubia y luminosa caballera para refrescarse en una fuente. Una enveladas mujeres, nativas del lugar, la rodearon y abalanzándose de envidia sobre ella; la golpearon, arañaron y le tiraron de sus cabellos hasta dejarla inconsciente y magullada. Aquellas historias, aún hoy me hacen reflexionar, formando parte de mis recuerdos. Años duros en la que además de ejercer de madre con sus hermanos, aun siendo una joven estudiante, no desistía de su gran tenacidad de concluir su carrera.
Hoy no puede disociarse socialmente de su marido, nuestro querido crítico de arte Francisco del Pino, pero si brillar con su luz propia en su docente recuerdo y ahora en su lírica obra, con dos títulos publicados, “Pequeños tallos” (1996) y “Gallos Azules del Alba” (2006) que brotan desde lo más profundo de sus experiencias y no duda como auténtica artista, en mostrase sin tapujos ni falsas artificialidades.
Ana María Martín García, es una dogmática poeta que encorseta sus versos, cuenta las rimas, en unos tiempos en que los versos libres dejaron las ataduras de la métrica y aún así, nos muestra abalorios y preciosas cuentas de nacaradas perlas que guarda en tallados joyeros, de finos orfebres de yunque platero o de reminiscentes taraceado marroquí.
Javier Navarta
Pubicado en el periodico mensual "EL FORO ABIERTO DE LA Axarquia", Marzo 2008
Desayuno en la hierba, Monet.Solo al final de nuestras vidas sabemos lo que somos. Un instinto primario tal como el toro que reconoce su muerte en la plaza, busca el redil de una inexistente esquina o unas tablas a la sombra para morir. También el cine tecnicolor de Johnny Weissmüller en los matinales de los domingos te mostraban idílicamente que los elefantes africanos también tienen un santuario sagrado donde iban a morir, nada más lejos de la realidad a pesar y a desgracia de los especuladores de marfil. Lo que no sabía ningún actor de esta época, era que el chimpancé Chita le sobreviviría, viviendo aburguesadamente en un bungalow de Palm Springs (California) con televisión por cable. Dudo que a este longevo mono le quede alguna conexión con la madre naturaleza. Porque solo cuando mas nos acercamos a nuestra muerte, sabemos la vinculación de nuestro orgánico cuerpo con nuestra engendradora Tierra. Si planeas tu testamento dispondrás que te entierren, que te agrupe con los restos de tu familiar o ser querido que te incineren y que viertan tus cenizas al mar o a la montaña o si vives en una isla con un volcán o pides ser ofrenda para la diosa de fuego y arrojarte como sacrificio a su candente cráter, como Tom Hanks y Meg Ryan en “Joe contra el volcán” una menospreciada película que aborda una interesante reflexión sobre la vida y la muerte.. Pero de todas estas formas, excepto la de los nichos de los pueblos mediterráneos, todas están vinculadas a volver con tu madre Tierra. Si bien es verdad que no hace mucho se propuso un negocio por parte de las agencias espaciales para arrojar tu cuerpo al Sol. Parece descabellado, pero esta si que es nuestra Gran Abuela, me refiero al sol, porque si nuestros mas elementales partículas, desde el carbono hasta el calcio de nuestros huesos son elementos de nuestro planeta, este a su vez se fraguó en el gran crisol de nuestra estrella mas cercana. Seria como devolver a la fragua los elementos que hace millones de año expulso y se enfrió en sus elípticas orbitas. Pero no nos desviemos en la inmensidad de nuestro universo para comprobar esos sutiles vínculos que nos une con la arcillosa tierra. Cuando el ultimo emperador de China, Puyi, depuso su rango divino frente a la revolución comunista, no opto por ningún otro trabajo ni burocrática labor que la de ser jardinero. Si jardinero, como los personajes de John Carpenter en “Naves misteriosa”, porque no hay viaje interestelar que no dependamos, al igual que las inertes plantas, de tener ancladas nuestras mas profundas raíces en nuestra corteza planetaria. Podemos parecer independientes a el, pero inevitablemente al igual que el reino vegetal dependemos de este. En una entrevista a José Saramago, contaba como vivió de pequeño el ingreso de su padre en el hospital. Este sabiendo que iba a morir allí, se fue despidiendo uno por uno de cada árbol que había plantado en su huerto, abrazándolo y diciéndole adiós con lágrimas en sus ojos. Cuenta Saramago que nunca olvidó aquella escena. Jim Morrison, líder del grupo The Doors, viviendo tan solo 28 años, en una de sus declaraciones dijo: “No niego que me lo haya pasado bien en estos últimos tres o cuatro años. He conocido a mucha gente interesante, y he visto cosas en un espacio de tiempo muy corto, de las que probablemente no habría sabido nada en veinte años de vida normal. Pero... si tuviera que volver a empezar, creo que escogería el "viaje" tranquilo, demostrativo, del artista que trabaja duro en su propio jardín”. El remio nobel de la paz 2008, Faecundo Cabral cuenta la siguente enecdota: "Pregunté a un viejo Tarahumara porqué no usaban armas para defenderse de los cuatreros, y me dijo: Si las armas fuesen necesarias, habríamos nacido con ellas.
Me dijo un campesino chino: Si quieres ser felíz un día emborrachate, si quieres ser felíz una semana cásate, si quieres ser felíz toda la vida se jardinero".
Javier Navarta